PROFESOR:

Alejandro Alcalá



El vacío. Dos objetos, tan distintos el uno del otro, se encuentran en la inmensidad del vacío. Un único punto, en medio de un sinfín de posibilidades. Es aquel momento donde planos horizontales y verticales colisionan, con tal sintonía, que se ensamblan formando una unidad. Es allí donde nace un nuevo elemento híbrido, el equilibrio entre dos mundos: el tectónico y el estereotómico. Lo formal se integra en lo orgánico con determinación en medio de la casualidad y ambas identidades se conectan armónicamente sin disiparse. A raíz de este nuevo comienzo, ocurren diferentes eventos que enmarcan la infinitud de posibilidades de movimientos en el marco de la finitud de tres trayectorias. La primera configura el espacio-tiempo para lograr la fusión de diferentes lenguajes y distintas resoluciones que, finalmente, no se repelen. La segunda, se descompone en diferentes componentes que se desintegran e integran en el espacio. Finalmente, la tercera refleja la delgada línea entre lo existente e inexistente, revela y desdibuja limites, relaciona el lleno y el vacío, casi tan preciso, casi tan unánime. Así, se percibe la transición entre la pureza natural y la regularidad de lo transformado. Allí, el origen y el final, el lleno y el vacío, ahora se convergen.